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La lijadora eléctrica es la herramienta más importante cuando hablamos de acabados. Yo estuve mucho tiempo usando el clásico taco con papel de lija, pensando que “con paciencia todo sale”, hasta que di el salto a la lijadora eléctrica. El cambio fue inmediato: más rapidez y menos esfuerzo.

En esta guía te explico qué es una lijadora, para qué sirve y qué tipos existen, con una visión general y estructural. La idea de esta página es que entiendas bien esta herramienta y sepas cuándo y por qué usarla dentro de cualquier proyecto de bricolaje.


Índice

Qué es una lijadora y para qué se utiliza

Una lijadora es una herramienta diseñada para alisar, igualar o preparar superficies mediante abrasión. Utiliza papel de lija u otros abrasivos que, al moverse de forma continua, eliminan material de manera controlada.

Se utiliza principalmente para:

  • Preparar superficies antes de pintar o barnizar
  • Eliminar restos de pintura, barniz o masilla
  • Suavizar imperfecciones

Cuando lijaba a mano, el resultado dependía mucho de la fuerza y la constancia. Al pasar a una lijadora eléctrica, noté enseguida que el trabajo no solo avanzaba más rápido, sino que el acabado era mucho más homogéneo, sobre todo en superficies grandes.

Cuándo usar una lijadora eléctrica frente a la manual

La lijadora manual sigue teniendo sentido en trabajos pequeños, retoques o zonas delicadas donde. Sin embargo, en cuanto el proyecto crece un poco (una mesa, una puerta, una pared), la lijadora eléctrica se vuelve casi imprescindible. Aun así, conviene conocer ambas porque no se sustituyen completamente, se complementan.


Tipos de lijadora más habituales

No existe una única lijadora válida para todo. Hay distintos tipos, cada uno pensado para trabajos concretos. Conocer cada tipo te ayudará a elegir la más adecuada para cada proyecto y a entender por qué en muchos talleres hay más de una.

Lijadora orbital o plana

Es la lijadora más común en el bricolaje doméstico. Se pueden encontrar en diferentes formas como en rectángulo, círculo o triángulo para rincones. Funciona con un movimiento orbital suave que permite dar un acabado fino a la superficie a tratar.

Lijadora de banda

Está pensada para desbastar rápidamente grandes superficies. Es potente y elimina mucho material en poco tiempo, por lo que se usa sobre todo en trabajos donde el acabado fino no es la prioridad inicial. Estoy seguro que has visto esta herramienta en programas como «Forjado a fuego» o similares ya que la utilizan en multitud de ocasiones.

Hasta hace poco no se veía fuera de talleres profesionales pero, desde hace unos años, puedes encontrar varios modelos que vienen muy bien en un pequeño taller de bricolaje.

Lijadora roto-orbital o excéntrica

Combina giro y movimiento orbital, lo que permite un acabado más uniforme y versátil. Es muy apreciada porque sirve tanto para lijados intermedios como para acabados finales de pulido.

Otros tipos específicos

Existen lijadoras pensadas para usos concretos, como la lijadora de pared y techo, también conocida como lijadora jirafa. Yo he llegado a usar una de este tipo para rematar trabajos tras colocar pladur, justo antes de pintar. No es algo habitual en bricolaje básico, pero si te metes en reformas más grandes, se vuelve una herramienta muy interesante.

Hay que tener en cuenta que, sobre todo en estas lijadoras, es más que recomendable utilizarlas con aspirador, ya que la cantidad de polvo que generan es bastante elevada.

A pesar de que hay lijadoras de pared sin mango, no las recomiendo, ya que la diferencia de precio no compensa el trabajo que te ahorra cuando no tienes que subir a ninguna escalera.


Qué aspectos influyen en el resultado al lijar

Más allá de la máquina, el resultado del lijado depende de varios factores que conviene tener claros desde el principio.

Tipo de superficie

No se lija igual la madera que una pared o una superficie metálica. Cada material responde de forma distinta y condiciona tanto el tipo de lijadora como el abrasivo que se utiliza.

Elección del abrasivo

El grano del papel de lija es clave. Un grano demasiado grueso puede dejar marcas difíciles de eliminar después, mientras que uno demasiado fino hará que el trabajo avance muy lento.

Control del polvo y la vibración

El polvo es uno de los grandes inconvenientes del lijado. Además, la vibración prolongada puede cansar bastante. Por experiencia, trabajar por fases y hacer pausas mejora mucho tanto el resultado como la comodidad.


Por qué la lijadora es una herramienta clave en bricolaje

Dentro del bricolaje, la lijadora no es una herramienta “secundaria”. Es una pieza clave porque influye directamente en el resultado final de casi cualquier proyecto.

Rapidez y eficiencia en el trabajo

Una de las mayores ventajas es el ahorro de tiempo. Tareas que a mano pueden llevar horas, con una lijadora se reducen de forma drástica. Esto no solo acelera el proyecto, también hace que sea más fácil mantener la motivación y avanzar sin abandonar a medias.

Esfuerzo físico y control del acabado

En mi caso, lo primero que noté fue el menor cansancio en el brazo. Eso sí, después de sesiones largas también aparece la fatiga por la vibración, algo normal en este tipo de herramientas. Aun así, el equilibrio entre esfuerzo y resultado es claramente favorable frente al lijado manual, sobre todo cuando buscas un acabado uniforme.


Cómo encaja la lijadora dentro de un proyecto de bricolaje

La lijadora no suele ser el inicio ni el final del proyecto, pero sí una fase crítica.

Preparación antes de pintar o barnizar

Un buen lijado previo garantiza que la pintura o el barniz se adhieran correctamente y que el acabado sea uniforme. Saltarse este paso suele traducirse en un mal resultado, por muy buena que sea la pintura.

Acabados y remates finales

En la fase final, la lijadora permite corregir pequeñas imperfecciones y dejar la superficie lista para el resultado definitivo. Aquí es donde más se nota la diferencia entre un trabajo “correcto” y uno bien hecho.


Qué aprender antes de pasar a guías y comparativas específicas

Antes de entrar en guías concretas o comparativas, es importante tener clara esta visión general: qué es una lijadora, qué tipos hay y qué papel juega en un proyecto. A partir de aquí, ya tiene sentido profundizar en usos específicos, dudas concretas o herramientas más especializadas.

Esta página está pensada precisamente como ese punto de partida.


Conclusión

La lijadora es una herramienta fundamental en bricolaje porque afecta directamente al ritmo de trabajo y al acabado final. Mi experiencia pasando del lijado manual al eléctrico me dejó claro que no es solo una cuestión de comodidad, sino de eficiencia y resultados. Entender los distintos tipos y su función es el primer paso para usarla con sentido y sacarle todo el partido en cualquier proyecto.